Los hijos de las reclusas de la prisión de Pul-e Charkhi viven junto a sus madres, condenadas por asesinato, tráfico de drogas, adulterio o abandono del hogar. Una serie fotográfica del fotógrafo de AP, David Guttenfelder.
En las cárceles de Afganistán hay 226 niños que viven junto a sus madres, condenadas por asesinatos, adulterio o abandono del hogar. El fotógrafo David Guttenfelder, de la agencia AP recorrió el interior de la prisión de Pul-e Charkhi, Kabul, el pasado mes de abril. En la fotografía Jamila, a la derecha, en un balancín en el patio de la prisión de Pul-e Charkhi, Kabul, junto al hijo de otra reclusa. La madre de Jamila cumple una condena de siete años por adulterio, de los que ya ha cumplido los primeros 10 meses.