Los primeros meses de Rijkaard en Barcelona no fueron fáciles. Con una plantilla muy renovada, el técnico holandés tardó en encontrar un once ideal y comenzó a ser seriamente cuestionado por el entorno azulgrana. Pese a la mala racha de resultados, la directiva respaldó al holandés, que apoyado en la magia de Ronaldinho y la decisiva incorporación de Davids en el mercado invernal logró invertir la situación y quedarse muy cerca del título liguero.- VICENS GIMENEZ - 08-05-2008
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