La tenista belga posee varios récords, además de ser número uno de la WTA en dos ocasiones distintas, desde su llegada a la máxima competición en 1999. El mejor tenis, conjugado con ayudas sociales, dibujan a una brillante profesional comprometida con los niños a la que sólo las lesiones le han mantenido apartada de más éxitos.
La belga ha confesdo sentirse "aliviada" tras una vida dedicada al tenis, en su despedida.