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11 de Diciembre de 2008
COLECCIÓN BANCAJA | 11-12-2008
Con Triste herencia (1899), Sorolla (1863-1923) marca la cima de su conciencia social. La escena describe a un grupo de niños tullidos que se bañan en la playa bajo la supervisión de un monje. La tela, de grandes dimensiones, le consagró. Le valió a Sorolla el Grand Prix y una medalla de honor en la Exposición Universal de París de 1900.