La biografía de Ries es casi tan impactante como la exhibición. Su huida del nazismo, en 1938, fue rocambolesca. Inicialmente la embajada de EEUU en Berlín le negó el pasaporte, por falta de aval, y sólo lo logró cinco años después, tras una estancia en Cuba. Volvió a Berlín en 1945, como soldado de EEUU. Luego colaboró con los servicios de inteligencia y ejerció de intérprete en los Procesos de Nuremberg. A partir de 1947 se consagró a su trabajo como reportero. Su legado regresó a Berlín tras ponerse en contacto su viuda, Wanda Ries, con los responsables del Museo de Historia.- HENRY RIES / DEUTSCHES HISTORISCHES MUSEUM - 11-06-2008
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