Cuando parecía que el cine de aventuras había caído en la mediocridad, cuando no en el olvido, George Lucas y Steven Spielberg decidieron homenajear las antiguas producciones de serie B y crearon a un inagotable arqueólogo que busca tesoros ocultos, ya sea el arca perdida o el mismísimo Santo Grial, con la misma ansia que un niño disfruta de sus juguetes una mañana de Reyes. Harrison Ford da vida a este Indiana Jones, un héroe vulnerable, que siente un pánico incurable ante las serpientes, pero dotado de una picardía y un carisma que le hacen inmediatamente cómplice del espectador. Cada vez que vemos una de las películas de la saga, subimos a una especie de atracción de feria; dejamos que Spielberg juegue con nosotros desde el prólogo, y nos mueva, acelere y frene a su antojo. Una montaña rusa de la que desearíamos no bajarnos nunca.- ELIO CASTRO - 15-05-2008
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