REUTERS | 03-05-2010
En medio de la ilusión por su próxima boda, Chelsea Clinton le ha pedido sólo una cosa a su padre, el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, para el día en que la lleve del brazo al altar: que baje de peso. "No cree que esté en forma", reconoció la semana pasada el ex mandatario, al contar que su hija le dijo que "tenía que lucir bien" ese día. "Le pregunté, 'a ver, ¿cuál es tu definición de eso?' Y me dijo: 'Oh, unos siete kilos menos'", confesó Clinton, que se está esforzando por complacer a su hija, aunque no sabe si logrará perder tanto peso de aquí al verano, cuando Chelsea se case con Marc Mezvinsky (en la foto). De lo que sí está seguro es de que el novio, que es amigo de su hija desde que eran pequeños, es el candidato perfecto para convertirse en su yerno. "Me gusta mucho y lo admiro. Es un gran ser humano, así que Hillary y yo estamos encantados", aseguró.
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