El respeto al medio ambiente vuelve a ser cool. Un goteo incesante de famosos se ha unido a la causa y, los que ya estaban en ella, han cobrado relevancia mediática. En España, WWF/Adena, ha implicado a varias personalidades en campañas de concienciación. Los directores de cine Isabel Coixet y Julio Medem, por ejemplo, filmaron sendos cortos sobre desarrollo sostenible. El director de conservación de la organización, Enrique Segovia, explica los motivos del auge de famoseo ecologista: "Las ONG cada vez les reclamamos más. Vemos que su imagen nos abre canales de comunicación con sectores a los que, de otra manera, no llegas. Y a ellos les interesa porque refuerza su imagen de persona comprometida", asegura.
La organización Global Cool, con sedes en Estados Unidos y Reino Unido, ha llevado tan lejos este modus operandi, que su principal actividad es utilizar rostros conocidos para empujar a la gente de a pie a poner su grano de arena. La actriz Sienna Miller, por ejemplo, filmó un cortometraje para la ONG junto al ex primer ministro británico, Tony Blair, y algunas estrellas de Bollywood. El tráiler parodia la escena de La guerra de las galaxias en la que los protagonistas descubren la grabación de la princesa Leia, en la memoria del androide R2-D2. En el corto, Sienna Miller, caracterizada de princesa, narra desde el futuro las desgracias ocurridas en la tierra por el efecto invernadero. Y es que otro de los factores que ha contribuido a esta revitalización del activismo es la introducción de un punto gamberro en el tradicional biempensante movimiento ecologista.
La web ecorazzi.com, por ejemplo, promueve "el cotilleo sin sentimiento de culpa". Este sitio, que en un año ha logrado recibir 10.000 visitas al día, da cuenta de los tejemanejes de las celebridades verdes: Paris Hilton, en un pase de la película de Leonardo Di Caprio sobre el cambio climático; las charlas contra el efecto invernadero de Cate Blanchett, el coche eléctrico de Michelle Pfeiffer o cómo conseguir el look de la actriz Kate Hudson, en versión sostenible: bolso de cuero reciclado, sandalias de cuña veganas, mini vestido de algodón orgánico y gafas a lo Jackie O, de madera.
Lo que muchos se preguntan, sin embargo, es si los esfuerzos de los famosos no chocan con algunos de sus lujos como viajar en jet privado.