2007 recupera la figura del héroe. De un personaje tan marcadamente castellano leonés que no tiene parangón. Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, regresa a su tierra natal —donde fue admirado por sus gentes, pero de la que también tuvo que desterrarse— 800 años después de la redacción del manuscrito del Cantar de Mio Cid, un códice que, afortunadamente, ha sobrevivido al paso de los siglos.
Por Aitor Ordax
Tañen allí las campanas en San Pedro con clamor,
Escuchánse por Castilla voces diciendo el pregón:
Cómo se va de la tierra nuestro Cid Campeador.
Los unos dejan sus casas; otros bienes y favor (...)
Estos versos épicos de la narración del destierro son sólo una muestra de la huella histórica y cultural que El Cid dejó, a lo largo de las provincias de Burgos y Soria. La conmemoración del VIII centenario pretende acercar la figura del Campeador a los visitantes que se atrevan a recorrer el denominado Camino del Cid.
Una senda por el pasado de Castilla y León y una ruta literaria por la tradición, la gastronomía y el legado románico, gótico, mozárabe, mudéjar e islámico. Una oportunidad para recorrer los pasos del Cid a lo largo de su camino, en un recorrido de unos 300 kilómetros, 70 localidades y dos provincias, en suelo castellano leonés, que se ha convertido en uno de los grandes itinerarios turístico-culturales europeos.
El consorcio Camino del Cid se ha propuesto convertir el VIII centenario del Cantar en un periodo de conmemoraciones, exposiciones y espectáculos que comienza en mayo en Burgos, una ciudad de vital importancia para el héroe, con una fiesta de inauguración del año dedicado al mito hecho hombre.
Ediciones conmemorativas actualizadas e ilustradas del Cantar, cómics, libros, actividades escolares ... y hasta un videojuego para PC, son sólo algunas de las publicaciones que envolverán la larga lista de eventos.
Entre ellos, fiestas medievales como la Semana cidiana de Vivar del Cid (Burgos), cuna de Rodrigo Díaz, que se transformará en julio en el centro del universo del Campeador con exposiciones, conciertos, representaciones o la entrega de la Tizona 2007 —nombre de una de las dos ilustres espadas del héroe; la otra se llamaba Colada— a un personaje o institución relevante por su actividad en favor del Camino del Cid.
O los actos conmemorativos del Ayuntamiento de Berlanga de Duero (Soria) en homenaje al Cid como primer alcaide —en la Edad Media, era quien cuidaba de una fortaleza— de la plaza. Y también, grandes exposiciones, como la titulada El Cantar de Mio Cid en la frontera de la poesía épica y heroica medieval, o muestras itinerantes como El Cid y los mundos de frontera, Visiones de un Camino o Un camino de leyenda.
Todo ello, con el objetivo de acercar al visitante, el rastro de Rodrigo Díaz de Vivar y su caballo Babieca, a través del tiempo, y conocer la figura de un hombre, un guerrero, un señor, un héroe y un mito que simboliza mejor que nadie la historia de Castilla y León.