Historia y tradición, oficio y arte, auténtico placer gastronómico. La milenaria cultura del vino en su máxima expresión, a través de un proceso casi mágico que se inicia entre viñedos de cepas centenarias y culmina con una exquisita y placentera degustación, sentados a la mesa, cumplidos los años de crianza.
Recorrer las denominadas rutas del vino permite adentrarse con detalle en este proceso de elaboración que conserva todavía mucho de artesanal. Conocerlo desde dentro, y comprender por qué en Castilla León ha condicionado tan profundamente, a lo largo de los siglos, la vida, cultura y gentes de las cinco regiones que hoy cuentan con denominación de origen reconocida: Ribera de Duero, Cigales, Rueda, Toro y El Bierzo.
El enoturismo, y sus rutas enológicas, van más allá de una emergente propuesta turística. Su objetivo es fomentar y divulgar toda una cultura y forma de vida, para que el consumo final de los excelentes caldos que se elaboran en las bodegas de crianza tenga un valor añadido. El que otorga conocer la dedicación que requiere su artesanal elaboración.