Turismo Castilla y LeónSemana Santa

 

OTRAS CELEBRACIONES

La imagen de San Genarín durante la procesión que lleva su nombre en León.

La Semana Santa es, sobre todo, una época de espiritualidad y penitencia para los castellano-leoneses que viven su fe en las calles de silencio. Pero en estas fechas también queda espacio para las procesiones y celebraciones paganas en algunos rincones de Castilla y León.

 

El entierro de Genarín

La noche del Jueves Santo se conmemora San Genarín en las calles del casco antiguo de León. Genaro Blanco es conocido por todos los leoneses por su corta estatura, su picardía, su afición a los burdeles y su pasión por el vino.

En marzo de 1929 —es un hecho recogido en la prensa de la época—, Genarín volvía a casa a altas horas de la madrugada cuando se detuvo en mitad de la carretera de los
Cubos a hacer sus necesidades fisiológicas. La embriaguez no le dejó darse cuenta del paso del primer camión de basuras de León y Genaro murió atropellado.

Desde entonces, sus seguidores celebran una procesión en su honor, en una ceremonia que contrasta con los tradicionales ritos litúrgicos y emula la afición al vino del ilustre personaje. La cofradía de Nuestro Padre Genarín es la encargada de organizar la procesión que, aunque varía su recorrido cada año, se celebra siempre el Jueves Santo por las calles del barrio húmedo.

Cuando la procesión pasa por el punto donde murió Genarín, un “hermano trepador” sube a la muralla y deposita unas ofrendas en lo alto. La procesión finaliza con un último brindis de orujo o queimada.


Las Chapas

El origen de las Chapas podría tener que ver con el Nuevo Testamento, según los más adictos a este tradicional juego, cuando los soldados romanos se sortearon la túnica de Jesucristo.

Básicamente es un juego de apuesta con monedas a cara o cruz, que se celebra hasta la madrugada del Viernes Santo en las provincias de León, Zamora y Palencia.

El batarero o jugador por orden de turno apuesta contra todos los demás y, después de mostrar las monedas y formular su opción, las lanza juntas al aire, cara contra cara o cruz contra cruz. Evidentemente, gana el que acierta y si una sale cara y otra cruz se repite la jugada hasta que ambas coincidan.

Ajenas al control de las loterías del Estado, las Chapas estuvieron prohibidas hasta 1992, aunque sólo en teoría, porque se siguió jugando clandestinamente en localidades como León, La Bañeza (León), Bembibre (León), Benavente (Zamora) o Villalón de Campos (Palencia).

Hoy, los corros están permitidos en bares y locales públicos a cambio de una tasa de 30 euros a cada establecimiento que los organice. Lo único que exige la Administración es que se mantenga el orden público, se limiten las apuestas a cantidades moderadas y sólo se admita dinero en efectivo para evitar ruinas patrimoniales.

Es complicado calcular el dinero que mueven las Chapas pero, en ocasiones, se reúnen más de 30 personas sentadas en sillas que se juegan en cada tirada cantidades próximas al millón de las antiguas pesetas, especialmente a altas horas de la madrugada.

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