La ornitología aparenta ser, a ojos del común de los viajeros, algo apartado de su interés. Una rareza destinada a unos pocos estudiosos del comportamiento de las aves. Pero observar el vuelo de esos peregrinos del cielo y sus costumbres es una experiencia apasionante, hasta para el visitante más alejado del universo de los pájaros.
En Castilla y León habitan, durante las distintas épocas del año, 218 especies de aves que ahora pueden contemplarse en su hábitat, gracias a las rutas ornitológicas organizadas bajo el paraguas del proyecto Trino (Turismo Rural de Interior y Ornitología).
Desde las espectaculares rapaces a las descomunales avutardas, sin olvidar a las aves acuáticas, la región ofrece un importante abanico de plumas en entornos diferentes (lagunas, bosques, montes, estepas, ...), a tiro de los teleobjetivos y prismáticos.
Los participantes de esta especie de safaris aviarios —que ya se pueden reservar—tendrán que demostrar su agudeza visual para localizar y acudir a la caza de la huidiza —pero espectacular— avutarda, o esconderse tras los palomares para observar sin ser vistos a los ánades reales de las lagunas.
Y todo ello, en medio de un vasto territorio protegido, a través de las nueve provincias, con cerca de un 26% de su superficie bajo la figura de conservación de su medio natural.