AGENCIA ATLAS 09-12-2008
Si está a punto de celebrar un festejo, boda o bautizo, cuidado: la Sociedad General de Autores podría colarse entre sus invitados. Una vez dentro actúan como detectives: graban la música y el baile y utilizan el vídeo para demostrar que se ponen canciones protegidas sin pagar. Es lo que ocurrió en una boda en Sevilla. Los dueños del salón fueron obligados a pagar 40.000 euros de canon musical. Pero ahora la SGAE tendrá que pagar a los novios más de 60.000 euros por vulnerar su intimidad.
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