ATLAS ESPAÑA 08-07-2008
Por fin puede saborear el éxito Rafael Nadal, aunque desde hoy lo puede hacer con la satisfacción de estar descansando tras la exigente quincena que le ha llevado a la conquista de Wimbledon. El número dos del mundo llegó ayer cansado y armado de paciencia ante la enorme expectación mediática que ha generado su último gran logro. Hoy tocaba celebración en el ayuntamiento de su pueblo. Le costó casi más entrar al consistorio que ganar a Federer... pero finalmente lo logró. Dentro regalos y más regalos ante la mirada aún emocionada de sus padres.En la calle la locura: camisetas con su histórico bocado a Wimbledon y cánticos para el campeón. El trofeo, que es una réplica porque el original se lo queda la organización... brilló en el balcón de Manacor. Nadal también sufrió para salir, pero ninguno de sus vecinos quería quedarse sin el autógrafo de su campeón.
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