En 1960 la estancia de operaciones era un cuchitril, tan sólo un jefe y dos policías con un micrófono se ocupaban de la seguridad ciudadana. Ahora en 2010 es muy diferente, las protagonistas son las grandes pantallas, los modernos dispositivos y una treintena de agentes que velan por el bienestar de la ciudadanía.
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