El paro, la vivienda, la crisis que supuestamente se avecina, los sueldos bajos y la inmigración preocupan en Cataluña, pero por encima de todo, se quejan de la falta de mejores transportes e infraestructuras. Al contrario de lo que pudiera parecer, la cuestión de la lengua o la identidad catalana la dan por superada. Pocos dicen querer a Rajoy en La Moncloa, con alguna decepción y muchos aspectos mejorables, prefieren a Zapatero como presidente. Eso sí, la decepción con la clase política es más que patente en Cataluña.
Página 1 de 5
Contacto:
© EDICIONES EL PAÍS, S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid (España)