AGENCIA ATLAS 24-07-2008
A las puertas de su hotel esperan durante horas cientos de fans que corean sus estribillos. Llevan camisetas con su rostro, y se pelean por conseguir su autógrafo. Ante su presencia simplemente se quedan sin habla. Y cuando se sube a un escenario, llenan cualquier recinto para verle y orle. Muchas estrellas del espectáculo querrían para sí el tirón y el poder de convocatoria que Barack Obama ha vuelto a mostrar en Berlín. Su discurso de hoy sólo es comparable al que Kennedy pronunció hace 45 años en la ciudad dividida. No ha repetido el "Soy berlinés" de Kennedy, pero ha prometido que si llega a la Casa Blanca, Europa volverá a ser el mejor aliado de los Estados Unidos. Mañana se lo repetirá a Sarkozy en Francia, y los parisinos se preparan ya para ser invadidos por el "efecto Obama"
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