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Explosión social en Londres

Scotland Yard asegura que no pudo prever el estallido de los disturbios

Los agentes dispararon a la víctima en una operación contra las armas ilegales

La polémica muerte de un joven de 29 años y padre de cuatro hijos, Mark Duggan, está en el origen de los disturbios de Tottenham. Duggan fue tiroteado en la calle Ferry Lane poco después de las seis de la tarde del jueves en una acción enmarcada en la llamada Operación Tridente, con la que Scotland Yard intenta acabar con el uso de armas de fuego en la comunidad afrocaribeña.

Desde el principio, la muerte de Duggan ha estado rodeada de polémica, con versiones contradictorias sobre lo ocurrido. Unas señalan que Duggan, que viajaba en un taxi, disparó a los agentes antes de que estos le abatieran. Otras hablan del ajusticiamiento de un hombre que ya estaba en el suelo cuando le dispararon.

Los desórdenes se han saldado con 26 policías heridos y 55 personas detenidas
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La ira racial incendia el norte de Londres

La llamada Comisión Independiente de Quejas de la Policía (IPCC) abrió una investigación, pero todo tipo de rumores se dispararon a través de las redes sociales, contribuyendo a que subiera la temperatura en un barrio en el que no faltan las tensiones sociales y raciales. Según la IPCC, la policía disparó dos tiros y un arma ilegal fue encontrada en el lugar de los hechos.

El sábado, a las cinco de la tarde, cientos de personas se concentraron ante la comisaría de Tottenham tras acudir en manifestación pidiendo "justicia para Duggan". La policía cerró la calle mayor y desvió el tráfico.

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A las ocho y veinte de la tarde empezaron a lanzarse botellas contra dos coches policiales aparcados cerca de la comisaría. Se extendió el rumor de que esos incidentes empezaron tras un altercado entre la policía y una chica. Acudieron policías antidisturbios de refuerzo mientras se extendía la violencia. Poco después, a las 20.45 horas, los bomberos reciben la primera llamada. Acabarían atendiendo 49 incidentes con fuego en la zona de Tottenham y más de 250 llamadas de emergencia.

A las 22.45 la violencia ya era generalizada: un autobús de dos pisos ardía en la calle mayor del barrio. A esa hora se produjeron las primeros casos de pillaje en tiendas de cadenas comerciales. Los vecinos creen que muchos de los ladrones son jóvenes que se enteraron de los disturbios y querían sacar partido de la situación. Los bomberos dieron por controlados los incendios a partir de medianoche, pero muchos edificios siguieron ardiendo durante toda la madrugada.

La policía hizo un balance de los disturbios: 55 personas detenidas y 26 policías heridos, ninguno de gravedad. Scotland Yard afirmó que "no había ningún indicio de que la protesta pudiese derivar en niveles de criminalidad y desórdenes violentos como los que se vivieron".

[Varios jóvenes destrozaron ayer un coche policial y los escaparates de dos tiendas de la zona comercial de Enfield, un barrio deprimido del norte de Londres, en un incidente aparentemente no relacionado con los disturbios de Tottenham, informa Efe. Numerosos agentes de policía patrullaban anoche el barrio].

Varios bomberos observan los estragos del fuego en unos almacenes.
Varios bomberos observan los estragos del fuego en unos almacenes.ANDREW COWIE (AFP)

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