24/07/2008
El encuentro entre Zapatero y Rajoy ayer en La Moncloa, más allá de los acuerdos y desacuerdos, constituye en sí mismo una excelente noticia desde la normalidad que debe presidir las relaciones entre el Gobierno y la oposición. Lo anormal es lo sucedido en la anterior legislatura, con la ruptura casi total de las vías de comunicación, la desconfianza mutua a flor de piel y el hostigamiento como sistema. Y de todos los temas tratados hay que destacar, por encima de todo, la coincidencia total alcanzada en política antiterrorista, algo impensable hace unos meses.
No es el comienzo de una gran amistad entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición, algo por lo demás políticamente irrelevante y que no sería creíble tras los hirientes y despectivos calificativos con que Rajoy ha solido dirigirse a Zapatero. Pero sí cabe esperar que el encuentro sea el inicio de un nuevo clima político, que al menos evite trasladar a la sociedad la crispación y la exacerbación de la lucha partidaria. Ése es el reto de ambos dirigentes, sobre todo de Rajoy. Que lo consiga dependerá de su capacidad para actuar con autonomía frente a los grupos y personajes mediáticos que en la anterior legislatura marcaron en buena medida la agenda política de su partido y que en la actual han intentado desplazarle como candidato y sustituirle por otro más dócil a sus consignas.
No es sorprendente el acuerdo, salvo en algunos puntos, en materia de justicia, ni el desencuentro también total sobre las recetas aplicables a la crisis económica. El acercamiento sobre política antiterrorista viene favorecido por el fracaso del llamado proceso de paz y la revalorización consiguiente de los instrumentos ordinarios del Estado de derecho para acabar con el terrorismo. Pero va más allá: establece mecanismos permanentes de consulta e información entre el Gobierno y el PP y descarta explícitamente las vías políticas para acabar con ETA. Es importante también como muestra del nuevo entendimiento que se refuerce la protección de las víctimas y se propongan medidas legales para preservarlas de la humillación de placas con nombres de terroristas en las vías públicas o de la presencia cercana de antiguos victimarios.
Es llamativo, por no decir escandaloso, que ni Zapatero ni Rajoy hayan hecho la más mínima reflexión autocrítica sobre el retraso acumulado en la renovación del Consejo del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional. Rajoy ha pasado de puntillas sobre el tema, cuando le hubiera correspondido a su partido dar alguna explicación a los ciudadanos sobre su especial responsabilidad en el retraso. Zapatero y Rajoy han vuelto a hablar de modernizar y agilizar la justicia, pero parecen olvidar que del buen funcionamiento de esas instituciones depende en buena medida la eficacia de no pocas de las medidas acordadas ahora, como son la informatización total del sistema judicial y la ampliación de los juicios rápidos, e incluso la aplicación correcta de la nueva legislación sobre los delitos sexuales, en especial la pederastia.
El desencuentro sobre la crisis económica estaba cantado. Es el terreno donde se van a dirimir las políticas y los votos y sobre el que el PSOE y el PP tienen modelos, si no contrapuestos, diferenciados, independientemente de que se les califique de izquierdas o de derechas. Zapatero hace del mantenimiento del gasto social -salarios públicos, salario mínimo, pensiones y dotación presupuestaria a la Ley de Dependencia- la clave de su política, mientras que Rajoy augura una difícil salida de la crisis si no hay una clara contención del gasto público y un plan de recorte de impuestos. Tan profundas diferencias hacen inviable un pacto contra la crisis que, además, tampoco es estrictamente necesario.
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- 24-07-2008Página 1 de 5
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Jamuja
- 24-07-2008 - 20:15:11h
Que manera de tergiversar los hechos. Si tan seguros están de los que dicen ¿por qué no publican el texto de la sentencia del tribunal de Estrasburgo?. Aquí los que prevaricaron ya sabemos quienes han sido. La justicia en este país es de pena, pero no digo lo que pienso de ella porque sino a lo mejor me procesan por desacato, como en el franquismo.
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anlogon
- 24-07-2008 - 17:40:46h
Javier Gómez de Liaño prevaricó y no fué a la carcen, José Mª Aznar el inductor al delito de prevaricación está libre y crispado con el Gobierno actual, ahora parece que el registrador le está perdonando la vida al SR. Rodríguez Zapatero porque no pone cara de enfadado. En el fondo esto es como darte por atrás y pagarte con chapas de gaseosas. Verlo para creerlo.
19
ciudadano de a pie
- 24-07-2008 - 17:39:24h
España convertida en Disneyland, sin romperse , sin teorìa de la conspiraciòn, sin De Juana, la economia por las nubes, vaya tiempo duro que han pasado los crispadores
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Alejandro figueroa
- 24-07-2008 - 17:38:39h
Es divertido que sean tan amigos. Si al final, no hay diferencia entre ellos. Es eso democracia? votar sin tener diferentes opciones?. Quien se beneficia con esto?...Yo se pero no puedo decirlo.
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Persono progresisto
- 24-07-2008 - 15:55:10h
¿Alguien podría explicar qué criterio (si alguno) sigue Elpaís.com para permitir o no permitir comentarios a sus editoriales? En este editorial se permiten; en el de al lado, donde se llama a un juez delincuente, no se permiten. Da la impresión de que no se quiere dar posibilidad de defensa alguna.
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